Este Premio El Barco de Vapor me ha gustado bastante. Es un libro corto, ameno, y muy ingenioso; el autor gusta de constantes juegos de palabras y preguntas retóricas. En mi opinión, es un libro inteligente, que juega con lo que el lector va leyendo poco a poco. Para acabar, tiene un final original, cíclico, ingenioso.
¿Qué pasa? Ahora me van los libros cortos.