He aprovechado el verano para ponerme al día con algunas de las películas que tenía pendientes por ver, y curiosamente, aunque ésta no estaba en mi lista, será de la que hable hoy.
Con un humor negro e incisivo, Marjane Satrapi (creadora de Persépolis) y Vincent Paronnaud relatan la historia de un violinista que decide dejar de vivir. La pregunta, ¿por qué?, será respondida con fragmentos que nos muestran la vida del protagonista y una preciosa historia de amor. Sin abusar del dramatismo que de por si supone la decisión de un suicidio, el film transcurre con cierta melancolía y aparente ligereza provocando la (son)risa de vez en cuando. Uno de sus puntos fuertes es el estilo propio de fotografía y habilidad de mezclar elementos visuales más propios de la fantasía con la realidad. El resultado final es un contraste agridulce y tan delicioso como el del plato que le da nombre, Pollo con ciruelas.
Encontrarme con esta película fue una feliz casualidad. No está precisamente anunciada "en los mejores cines", ni uno de esos largometrajes indies que terminan haciéndose casi tan famosos como los hollywoodenses. Sin embargo, recomiendo a todo el mundo que desee sumergirse en el realismo mágico a que se de una vuelta por este más que agradable cuento para adultos.
Lineas ParaRelas Es una falta de ortografía con patas.
martes, 4 de septiembre de 2012
viernes, 22 de junio de 2012
Por qué recomiendo leer a Ortega
A menudo parecen los pensadores densos, sumamente artificiosos, como si desearan no tanto explicarse de forma límpida como enmarañar su idea con subterfugios y numerosos adjetivos complicados. Debo reconocer que en el filósofo más importante español -que no el único- encuentro mucha claridad e ideas interesantes para el hombre actual: trata de contar lo que quiere contar, su filosofía, de forma clara y esquemática; sus argumentaciones se suceden pero no se atolondran, no abruman. Su léxico no es hegeliano, ni kantiano, sino para el español medio.
¿Qué ha sido del noble de la antigüedad? ¿Qué ha sido de las masas? ¿Por qué se rebela? ¿Europa camina por tierra firme o se hunde en un Titanic de intereses opuestos? ¿Qué ha sido del aristócrate anterior al siglo de las revoluciones? ¿Camina la política por un valle de sombras? Estas cuestiones intrigan al madrileño Ortega y Gasset. ¡Y merecen aún más interés! Hoy día, no interesan más que en aquel entonces, y estas preguntas se pierden en la niebla de la estupidez o bien se asimilan erróneamente.
Ortega, de vivir en la España de Zapatero, palidecería al ver sus ideas tornarse reales o por contra, por ver que estaba muy equivocado. En cualquier caso, admitiría en este mundo sus peores temores para la posteridad, una posteridad decadente, fragmentada, gobernadas por masas informes que el hombre no reconoce como 'naturales' (mercados, masas, redes sociales...). ¿Hacia qué futuro camino el mundo? Tal vez un futuro no tiranizado por máquinas en sentido estricto, pero sí por entidades abstractas que adoramos como los antiguos adoraban a los planetas. Si el hombre no deja de comportarse como un cangrejo, estaremos condenados a repetir la historia. Una Gran Guerra, otra, otra... ¿Cuándo el hombre moderno leerá libros en lugar de adorar el belicismo?
Ortega, con una pluma concreta y concisa, con una literatura ensayística profunda pero clara, ahonda en grandes cuestiones. ¡Más Ortega y menos orto! ¡Libros cortos y sencillos! ¡Precios de escándalo! Metan a este señor en su capitalismo de biblioteca. No les decepcionará.
De parte de
Príncipe Zafiro
a las...
14:05
lunes, 11 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
Reportaje de Canción de Hielo y Fuego (V)
Explicación de por qué merece una nueva crítica. Efectos narrativos y disección de los últimos tomos de la saga (Festín y Danza de Dragones)
Hace más de un año de las últimas entradas que analizaban el universo literario de Martin. Por aquel entonces no había sido publicado Danza de Dragones ni Juego de Tronos era el centro de gravedad de la ficción televisiva. Ahora sin embargo hablar de que los Lannister siempre pagan sus deudas o animar a alguien asegurando que es más noble que un Stark es lo más normal y corriente de la jerga de los entendidos no tanto en la ficción de letras, sino de la televisión actual, inflada a series. Westeros ha llegado al corazón del mundo gracias a una campaña de marketing auspiciada por la HBO que la ha catapultado a los temas sociales generales o mainstream (si queremos odiosamente reconocerlo en la lengua de Sakespeare) de la sociedad actual. Twitter, Facebook y YouTube están inundandos por la moda de Juego de Tronos. Es difícil no oir nombres de personajes de la saga, zonas cúlmenes del libro o fardar de la inclusión de su vídeo de entrada u openning honorificado por Los Simpson.
¿Pero por qué volvemos atrás si ya dejásteis claro que la saga es maravillosa ehicisteis un análisis certerísimo como sólo vosotros dos hacéis? Bien, creo que las circunstancias han cambiado. He releído a medias los libros, he visto la serie y he catado tanto Festín de Cuervos como Danza de Dragones (cuarta y quinta parte). Dicho esto, es conveniente avisar de cosas que están cambiando en la saga. En primer lugar, creo que tras Tormenta de Espadas la complejidad de la trama es tal que Martin está suturando un obra que se hunde poco a poco. Tras terminar el libro quinto he percibido que su narrativo no ha caído: continúan dándose cliffhangers con naturalidad y continúan muriendo los que no tienen que morir y viviendo los más odiosos, enervándonos y levantándonos del sillón. Es sin embargo, por donde va la saga lo que perturba: no avanza; se queda a medias en lo que expone, introduce nuevos y más personajes y no hace que la burbuja explote de una vez.
Que explote la burbuja es algo ideal. Así lo hizo en TdE y así aplaudió la crítica esa explosión de espadas, revelaciones y sangre y vísceras. Sin embargo, Martin peca en sus últimas obras de alargar la historia, de hacer miles de folios más que como medios, como fines. La llegada del invierno, esto es, el sexto libro (buff, qué miedo) arremeterá contra todos los personajes, y es pues necesario que estén todas las piezas listas para ese colofón que será Winds of Winter. Ahora bien, ¿a qué precio? De seguir, la trama se va a desvirtuar y los que confiaban en la audacia de Martin como artista creyendo que estando la pluma en su mano nada malo le ocurrirá a la saga o incluso a la serie de televisión, se van a decepcionar.
Festín de Cuervos fue para mí el principio del fin (como la cuarta temporada para perdidos). Con personajes menos interesantes, tantas tramas abiertas nuevas, con nuevas caras y casas por integrar, además de forma secundaria, habida cuenta de que es a propósito este segundo plano que le dan a los nuevos cuervos del libro. Quiero decir que el papel secundario y por ende coñazo que le atribuye Martin a los nuevos señores nobles de forma intencionada rompe con lo de antes; esto es, personajes cien por cien necesarios, que aportan su función exacta a la trama y al ser tan necesarios su desaparición sorprende y cautiva. Con este recurso Martin quería centrarse en otras historias, en las Antípodas de Canción de Hielo y Fuego, y sinceramente no supo guardar la esencia de la saga, su continuidad con gente de las Casas Stark y Lannister y sus frotes y odios. Obviamente necesitaba introducir nuevas caras en la historia, pero no supo conjugar ésto con salvaguardar a otros personajes interesantes como Tyrion, Jon o Dany.
Para acabar, Danza de Dragones ha sido, como había oído, un libro de transición donde las piezas vuelven a moverse en el tablero de ajedrez sin devorar ninguna pieza (al menos, clara y especificamente). La perla del libro es poder deleitarse con el trío de personajes clave (los arriba mencionados, el gnomo, el lobo y la dragona), pero aunque esto es ciertamente deleitable, decepciona no ver una correspondencia en el resto de tramas. ¿Reek, Stannis, Melissandre?
Por no destripar más, me callaré.
Sólo espero seguir comentando esta saga, que tanto da de hablar ahora y seguirá haciéndolo, pues es ciertamente polémica y deja cierta adicción a quien respira su aroma sanguiolento.
De parte de
Príncipe Zafiro
a las...
17:15
miércoles, 30 de mayo de 2012
Siria nunca será una prioridad
Con España cayéndose a pedazos y las papeletas internacionales apuntando a un rescate europeo en ciernes, las prioridades del mundo civilizado son financieras. Han dejado de lado hace mucho tiempo a la política, por no hablar de los derechos humanos. Sin embargo, nuestra vergüenza nos persigue. Somos ratas que sólo salvamos vidas cuando el flujo de oro negro amenaza con cortarse. Francia fue la primera en mojarse y apostar por unos rebeldes, los libios, que seguramente tomarían el control de las refinerías libias y quiso asegurarse la amistad del pueblo rebelde arriesgándolo todo por un moviento de ajedrez que acabó en una intervención militar.
Siria, por contra, siguió en su batalla campal. Y lejos de calmarse los ánimos, ha empeorado la situación. El dictador apreta y ahoga a su pueblo y la dignidad del pueblo europeo -otrora libertario, humano, qué se yo, hasta civilizado- es apenas una mierda entre los cadáveres de los niños que Al Assad asesina mediante bombardeos impersonales.
La hipocresía de la sociedad es ardiente en su ironía. Al salirse de los labios de los revolucionarios, se torna ácida y corrosiva, pues es una verdad tan dura que quema, que duele, que asquea. La mujer del dictador sonríe en la fecha del referéndum del país. Es una de las pocas mujeres vendidas a la plata de Occidente. Lejos de ser la madre del pueblo y defensora de los desvalidos, se escuda detrás de su hombre, comprando más de Europa y menos corazones de su pueblo.
La guerra civil es una realidad ya en Siria. Los términos no son importantes. ¿Cúando dejó de ser un conflicto para constituir una auténtica carnicería? ¿Cúando Reino Unido abandonó su propósito de paz en el las zonas árabes y se dejó a merced de los titulares de prensa? Desgracidamente, funcionamos así. Y los anglosajones, más aún. A base de bombas se gana la guerra en Kabul; en Londes, sin embargo, un buen titular y una huelga de odio en Twitter son suficientes para derribar no gobiernos, pero sí ministros y medidas. En las últimas jornadas de hecho, Dilma Rouseff ha echado atrás parte de su proyecto de ley de tema amazónico por las presiones internas y externas -hasta el propio Forges, de El País, o creo que otro hacedor de viñetas-. Dilma, una mujer dura como el acero, que se mantiene en la tormenta -pues ella suele tener parte de bomba, es decir, ella es el ojo de la tormenta porque la controla-, tuvo que vetar in extremis parte de la nueva ley de su partido.
El poder de las masas es poderoso. Y sin embargo, Siria nunca será una prioridad.
De parte de
Príncipe Zafiro
a las...
19:35
sábado, 12 de mayo de 2012
Un año de indignación
Se cumple un año del movimiento 15-M.
Qué cantidad de cosas diría ahora sobre este movimiento que hace un año no imaginaría. Sí, me gusta, me agrada... pero la dura y fría realidad me hace verlo con ojos críticos. Tras clases de Antropología con Fuentes no puedo sino ver con otro ojos los vítores de libertad e igualdad que abanderan los indignados en sus frescas manifestaciones. Los perroflautas -que asimilan el nombre con orgullo como señal de lo retrógrados que son sus críticos- se vuelven a organizar para conquistar las calles y exigir lo que no hay. Pero es que, ahora, con unos recortes asfixiantes, una deuda colosal y un gobierno de derechas la reivindicación incluso se ha extendido. Hay más afines al movimiento que nunca. La gente canaliza en este movimiento -de izquierdas, moviemiento político, social y, por ende, político, sin ser óbice ésto de su enorme trascendencia en una sociedad que dormita durante el resto del año- la desazón que les han produdido las elecciones que han pasado. Ni el cambio municipal, ni el regional o estatal -o el andaluz- han cambiado algo en la sociedad. ¿O sí?
A pesar de la marea azul, a pesar del imperio de las gaviotas en el noventa y nueve por ciento de España -de forma legítima, democrática-, el miedo ha hecho al PP perder el feudo más importante del país como es Andalucía. ¿En qué pensaba Rajoy cuando animaba a Arenas a seguir la carrera en el partido autonómico? En realidad, es un chasco lo que ha pasado allí y en Asturias. El voto del recorte ha hecho mella en las urnas populares y el beneplácito absoluto de la sociedad al Partido Popular se merma por cada viernes de reformas.
Mas ¿qué clase de país es el nuestro? Estamos contradiciéndonos. Seguramente, los alemanes no entenderán nuestros vaivenes electorales, el por qué ora somos azules, ora rojos, ora verdes. La población española quería un cambo de gobierno; comprendía que Zapatero había metido la pata hasta el fondo y no había sabido cómo enfrentarse al tsunami del desempleo, y votó al PP otorgándole la corona de la mayoría absoluta. Pero ¿qué ocurrió? El Presidente nuevo pensó que eso significaría un derecho legítimo a reformar aquí y allá lo que no convenía y lo que habían asegurado tocar a lo bestia -pues son mentirosos y corruptos, como todos los políticos, pero sí predecibles-. Sin embargo, el castigo electoral llegó con Andalucía: la gente quiere cambios, quiere esfuerzos, pero no quiere un hacha al sistema social. Así que tenemos a una España partida, que confía en parte en el PP y que en parte tiene grandes feudos aún en el poder del PSOE -Euskadi, Andalucía, tal vez Asturias-.
En este año, pues, han cambiado grandes cosas. Otras no. El 15-M ha perivivido. Tengo que decir, sin embargo, como crítico -pues se critica lo que a uno le interesa-, que sí ha perdido viveza. Vuelve en primavera por el simbolismo del aniversario, por el tiempo, por la fecha, por la política de recortes... Sí, vuelve por eso. Pero el resto del año han sido sólamente un arma contra los desahucios del país. Necesaria, sí, pero en definitivas cuentas se ha desvirtuado.
El mayor error del 15-M es creer que deben ser apolíticos. En parte, eso les ha granjeado la fama que tienen, el cariño de las masas al ver que no sacan provecho, pero el sistema es real, y a no ser que se constituyan como entidad y maduren -sí, maduren y se tornen algo tangible y no una idea utópica ciertamente inmadura, que no estúpida o inmotivada- la gesta que cometieron hace un año pasará a ser una anécdota de la burguesía de izquierdas que escriba los libros de historia para los alumnos de la ESO de tres años que Werb planea.
Si toda la política apesta, el hedor del 15-M es gustoso, necesario. Que continúe. No le votaría, pero me gustaría que siguiese haciendo pensar a la gente.
De parte de
Príncipe Zafiro
a las...
19:36
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