Lineas ParaRelas Es una falta de ortografía con patas.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Metafísica

Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber. El placer que nos causa las percepciones de nuestros sentidos es una prueba de esta verdad. Nos agradan por sí mismas, independientemente de su utilidad, sobre todo las de la vista. En efecto, no sólo cuando tenemos intención de obrar, sino hasta cuando ningún objeto práctico nos proponemos, preferimos, por decirlo así, el conocimiento visible a todos los demás conocimientos que nos dan los demás sentidos. Y la razón es que la vista, mejor que los otros sentidos, nos da a conocer los objetos, y nos descubre entre ellos gran número de diferencias.

ARISTÓTELES, Metafísica

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Obama

Reelegido el más popular de los americanos (quizá de toda la historia), ha caído consecuentamente el candidato republicano, Mitt Romney. Con más apoyo que hace cuatro años, el nieto de keniatas se enfrenta a un país dividido, con una política internacional con fuerte dependencia a su volición, con el llamado precipicio fiscal asomando por la esquina de la legislatura.

Oriundo de Chicago, Obama es una figura sociológica, un mainstream, una figura cultural, una leyenda. ¿Quién no le conoce? ¿Quién no se alegró -o se alegra- de su llegada? Es obviamente carismático, en todos los sentidos: su dicción es de perfecto político; tiene ideas, las plantea con coherencia y las defiende con entusiasmo. Es enfático, moderno, carismático; el vecino que siempre querrías. Por si fuera poco, además de atraer a los extranjeros con su negritud, su mujer atrae como un imán del voto femenino: no ha sido pasiva en la lucha por la Casa Blanca; es más, ha sido un aliciente para las mujeres norteamericanas ver a esa mujer defendiendo el ejercicio físico entre niños, el consumo de verduras, o siendo paradigmático su romance con el presidente. Obama es por tanto un animal político, el prototipo de bienaventurado y laborioso hijo de extranjeros cuyo trabajo le ha llevado a la cima. Es el sueño americano con patas; y se vende de perlas.

¿Qué ha sido del otro gran bando? Mitt Romney ha caído. No ha calado hondo en los decepcionados por el paso del 'Yes, we can'. Es arcaico todavía su partido reacio a los homosexuales, los anticonceptivos, la marihuana... El prototipo de republicano es anciano, hombre blanco, estadísticamente. Y el voto hispano, que esperaba ser una palmada en la espalda, se ha volcado con los demócratas.


De nuevo el personalismo se ha impuesto. Se ha dado una oportunidad más a Obama, se ha preferido su visión de futuro, su juventud, su dinamismo. El partido de Bush se enfrenta a un Watergate, a una depuracion de cabezas (impensable ésto en España). Van a rodar grandes cabezas: en el gobierno norteamericano (Clinton se va) y en la jefatura del partido que debe oponerse.

viernes, 26 de octubre de 2012

Sierra i Fabra, Javier Marías y los premios rechazados

Javier Marías recientemente ha rehusado aceptar el Premio Nacional que anualmente otorgaba el Gobierno. Sus razones son varias; se le conoce por no ser afín (ni tampoco enemigo) del partido que gobierna, pero básicamente aduce que como su padre no recibió ningún reconocimiento a su carrera, él tampoco lo desea de parte de las instituciones. 

Al ministro de Educación no lo soporto por  falsear información sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía.













La cuestión de fondo son los veinte mil euros paralelos al premio, que por supuesto se niega a recibir. Y es que, en un tiempo de crisis como el actual, con una cifra de desempleo que a fecha de hoy ha superado el límite estratosférico de Baumgartner (que es de un veinticinco por ciento), el dinero se ve, se palpa, saliendo de las instituciones públicas a nuevas manos, a cargos, diputaciones, bancos y escritores. ¿Y la sanidad? ¿Y los colegios públicos? Se depauperan día sí día también defendidos por profesores de verde, mientras se dan veinte mil euros a escritores son salarios más que suficientes, haciendo gala de un virtuosismo cultural patético, si se compara con los atroces recortes en cultura. Pero así es el arte político: vale más la sonrisa bonita de un premio Nobel lo contrario a apolítico como Vargas Llosa, vale más la pompa de emitir un fallo de un gobierno que no controla a una región histórica como Cataluña, vale más toda la imagen que se vende en Europa, que las necesidades de Cáritas que Amancio Ortega ha suplido parcialmente, que las circunstancias en las que viven los inmigrantes actuales, que la anarquía griega y la pobreza de nuestro vecino luso.
Sierra i Fabra y Gabriel García Márquez.

Enlazo aquí con todo, y ¿por qué no con alguien más? Recuerdo, hablando de premios nacionales, al genial Jordi Sierra i Fabra aceptando el mismo en la categoría de infantil y juvenil hace unos años, o siendo galardonado con el Cervantes Chico en Alcalá hace apenas unos días. Él no rechazó aquel premio del gobierno. Creo que a pesar de todo Marías actuó mal; a la generosidad se responde con generosidad: no es preciso vender tu alma a cambio de veintemil euros, pero sí es preciso responder a un obsquio con humildad. ¿Que no te consideras valedor de esa cuantía? Pues lo donas como Amancio Ortega. Que hace falta.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Las provocaciones

Chrispher Stevens, demócrata, arabista y embajador de EE.UU en Libia. Ha sido asesinado por la polémica del vídeo que se burlaba de Mahoma.
Recientemente en Francia han vuelto a publicarse caricaturas de Mahoma que han originado un miedo irracional a futuribles represalias y nuevas escaladas de violencia en los países musulmanes. De hecho, Hollande ha empezado a cerrar embajadas y a replegar al cuerpo diplomático galo ante las amenazas claras de los radicales de Alá. ¿Qué sucede cuando un vídeo, una idea, se burla de los extremismos religiosos? Que las ideas se vuelen violencia.

Christopher Stevens, despúes
EE.UU vio cómo un trailer (de una película irreal) ha acabado con una revolución de violencia sistémica en los otrora aliados de Washington de la llamada 'Primavera Árabe'. Parece que el multiculturalismo ha fracasado estrepitosamente allí donde Obama y Cameron intentaron fardar de éxito transfronterizo de culturas diferentes pero unidas por el amor a la democracia y la paz. Un vínculo que ha durado bien poco. Un año, ni más ni menos. En este tiempo un nuevo escándalo ha resucitado los odios enterrados y ha terminado con la exagerada muerte del embajador en Libia. 

Ante esto, la administración yanqui calla. Prefiere no arriesgarse a provocar más ira. Cree que es mejor ser vistos en esto como víctimas que como instigadores; y en el peso inexorable de las elecciones estadounidenseses del otoño cae como un telón de acero que torna rígidos los gestos de Obama, que mide sus palabras con miedo a escándalos de su prensa (en esto aventaja a su torpe adversario).

Clinton y Obama. La noticia de la muerte del embajador (un demócrata al que conocían) se percibió más a ella.
Pero me sorprende, y mucho, dos cosas. La primera es la situación de cobardía que mueve a Europa frente a estos sucesos. Los gobiernos republicanos, en sus estapas en la Casa Blanca, realizaron incursiones ilegales en territorio árabe con pretexos menores (Guerra del Golfo, Guerra de Irak). Pero, cuando un máximo representante del gobierno del país hegemónico del mundo es asesinado, la respuesta del gobierno es llanto, resignación y tristeza. Y sin embargo, éso recapitaliza votos a favor de Obama. Quieran prudencia los americanos; no belicismo infructuoso.

Por otro lado está la cobardía de Occidente. Tememos las publicaciones críticas con el Islam de países europeos, hasta el punto de 'aconsejar' no publicar imágenes, críticas o vídeos de la índole del trailer de la película incendiaria. ¿Renunciamos a nuestra libertad de expresión sin percibirlo? ¿Acaso no debería actuar con contundencia los países demócratas que aceptan el laicismo y viven con el chiste fácil cotidiano hacia lo religioso? Aquí vemos el traslado de la fuerza del poder que han dado los últimos años. Las potencias árabes capitaneadas por Irán tienen en vilo a Europa. Son las potencias del futuro...y del presente. Su chantaje empieza ahora, pero lleva dándose desde que el petróleo es la fuente del poder político y no otra cosa. ¿Acaso Libia no fue intervenida por menos razón que el oro negro, y Siria está muriéndose desangrada por no poseerlo?

Es muy serio comenzar a tener miedo de expresar nuestra opinión sobre las religiones ajenas. Las religiones son ideas, ritos, creencias, que pueden ser juzgadas con la palabra en todas sus variantes civilizadas. Pero cuando parlamentamos con fanáticos religiosos el diálogo se trunca, y vemos que el idílico multiculturalismo de Occidente es una falacia más de la tecnocracia. A callar, a bajarnos los pantalones, debemos hacer como respuesta a las masacres y los atentados.


No se trata de ir en contra del Islam. Se trata de ir en contra una corriente fuerte del mismo, el violento, fanático, antilaico, reaccionario, antioccidental, pro guerra. Distinguiendo uno de otro podremos distinguir los que son libres de creer en las creencias de Mahoma y en los que lo creen por  miedo, y emplean ese miedo contra el mundo Occidental. Indudablemente, nosotros somos los civilizados. Pero ellos son personas; y están equivocadas.


martes, 4 de septiembre de 2012

Pollo con ciruelas

He aprovechado el verano para ponerme al día con algunas de las películas que tenía pendientes por ver, y curiosamente,  aunque ésta no estaba en mi lista, será de la que hable hoy.

Con un humor negro e incisivo, Marjane Satrapi (creadora de Persépolis) y Vincent Paronnaud relatan la historia de un violinista que decide dejar de vivir. La pregunta, ¿por qué?, será respondida con fragmentos que nos muestran la vida del protagonista y una preciosa historia de amor. Sin abusar del dramatismo que de por si supone la decisión de un suicidio, el film transcurre con cierta melancolía y aparente ligereza provocando la (son)risa de vez en cuando. Uno de sus puntos fuertes es el estilo propio de fotografía y habilidad de mezclar elementos visuales más propios de la fantasía con la realidad. El resultado final es un contraste agridulce y tan delicioso como el del plato que le da nombre, Pollo con ciruelas.
 

Encontrarme con esta película fue una feliz casualidad. No está precisamente anunciada "en los mejores cines", ni uno de esos largometrajes indies que terminan haciéndose casi tan famosos como los hollywoodenses. Sin embargo, recomiendo a todo el mundo que desee sumergirse en el realismo mágico a que se de una vuelta por este más que agradable cuento para adultos.

viernes, 22 de junio de 2012

Por qué recomiendo leer a Ortega

A menudo parecen los pensadores densos, sumamente artificiosos, como si desearan no tanto explicarse de forma límpida como enmarañar su idea con subterfugios y numerosos adjetivos complicados. Debo reconocer que en el filósofo más importante español -que no el único- encuentro mucha claridad e ideas interesantes para el hombre actual: trata de contar lo que quiere contar, su filosofía, de forma clara y esquemática; sus argumentaciones se suceden pero no se atolondran, no abruman. Su léxico no es hegeliano, ni kantiano, sino para el español medio.



¿Qué ha sido del noble de la antigüedad? ¿Qué ha sido de las masas? ¿Por qué se rebela? ¿Europa camina por tierra firme o se hunde en un Titanic de intereses opuestos? ¿Qué ha sido del aristócrate anterior al siglo de las revoluciones? ¿Camina la política por un valle de sombras? Estas cuestiones intrigan al madrileño Ortega y Gasset. ¡Y merecen aún más interés! Hoy día, no interesan más que en aquel entonces, y estas preguntas se pierden en la niebla de la estupidez o bien se asimilan erróneamente.

Ortega, de vivir en la España de Zapatero, palidecería al ver sus ideas tornarse reales o por contra, por ver que estaba muy equivocado. En cualquier caso, admitiría en este mundo sus peores temores para la posteridad, una posteridad decadente, fragmentada, gobernadas por masas informes que el hombre no reconoce como 'naturales' (mercados, masas, redes sociales...). ¿Hacia qué futuro camino el mundo? Tal vez un futuro no tiranizado por máquinas en sentido estricto, pero sí por entidades abstractas que adoramos como los antiguos adoraban a los planetas. Si el hombre no deja de comportarse como un cangrejo, estaremos condenados a repetir la historia. Una Gran Guerra, otra, otra... ¿Cuándo el hombre moderno leerá libros en lugar de adorar el belicismo?

Ortega, con una pluma concreta y concisa, con una literatura ensayística profunda pero clara, ahonda en grandes cuestiones. ¡Más Ortega y menos orto! ¡Libros cortos y sencillos! ¡Precios de escándalo! Metan a este señor en su capitalismo de biblioteca. No les decepcionará.


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